
Se trata en buena parte de remedios
“tradicionales” o
“caseros”, en su gran mayoría no examinados según los métodos científicos habituales para el desarrollo de medicamentos o plaguicidas antiparasitarios: ni en lo que se refiere a la eficacia, ni en lo que se refiere a la seguridad para el ganado, los trabajadores o las mascotas.
En algunos casos se han investigado los efectos de extractos (en agua, alcohol, aceite, hexano, etc.) en laboratorio, en estudios más o menos amplios. También en estos casos faltan casi siempre estudios bajo condiciones de campo, tanto de eficacia contra los parásitos, como de seguridad para el ganado y los trabajadores.
La literatura sobre plantas con algún efecto contra moscas, piojos, garrapatas, pulgas, ácaros, gusaneras, etc. es inmensa, sobre todo contra mosquitos. Pero prácticamente no hay casos en los que se ha llegado a desarrollar y documentar seriamente un producto comercial utilizable como antiparasitario en la ganadería o en las mascotas a gran escala.
Hay algunos pocos productos comerciales en el mercado a base de plantas, pero por tratarse de "productos naturales", no de "plaguicidas" ni de "medicamentos veterinarios", los requisitos de eficacia, calidad y seguridad exigidos para otorgar el permiso de comercialización son mínimos, por no decir inexistentes, con lo que no se garantiza ninguna eficacia. Pero no se excluye que la tengan contra ciertos parásitos en circunstancias determinadas.
Teóricamente, cualquier productor o propietario de mascotas puede hacer una prueba de eficacia él mismo, pero no hay que menospreciar el riesgo de problemas de tolerancia por parte del ganado o las mascotas, a corto y largo plazo, así como un posible problema de residuos en carne y leche, de contraindicaciones, etc. Se olvida muy a menudo que lo que muestra propiedades medicinales en las plantas son al fin y al cabo compuestos tan químicos como los de los medicamentos sintéticos y que pueden ser tan tóxicos o más.
En algunos países hay productos comerciales basados en estas u otras plantas en forma de infusiones o extractos de las mismas empleados en la fitoterapia humana: para este uso bastan unos pocos gramos. Otra cosa muy diferente es emplearlas para el ganado para tratar hatos enteros: harían falta kilos o quintales y, probablemente, su costo sería prohibitivo. De hecho, en la mayoría de los países no hay prácticamente ningún producto para el ganado basado en tales plantas medicinales.
Una última realidad importante a considerar es que muchos estudios se refieren a plantas propias de una región que no crecen en otras, y que no se cultivan, de ordinario por falta de mercado.
De algunas plantas se han extraído compuestos químicos específicos bien identificados que se han estudiado a su vez en laboratorio y/o en animales, mostrando una eficacia antiparasitaria mayor o menor. Pero por ahora hay pocos antiparasitarios externos comerciales significativos para la ganadería basados en dichos compuestos: piretrinas, rotenona, spinosad (enlace) y pocos más. Pero tanto en estos casos como en otros similares (p.ej. la ivermectina y otros endectocidas) no se trata ya del uso de plantas medicinales, sino de antiparasitarios más o menos «naturales».
Puede tal vez interesarle el artículo en este sitio sobre REPELENTES de garrapatas, moscas, mosquitos, pulgas, etc.. (enlace), o sobre el control biológico de garrapatas (enlace) y de moscas (enlace).
Seguidamente se lista una selección de plantas para las que hay algun reporte de uso insecticida veterinario. No olvide que las plantas pueden ser beneficiosas pero también tóxicas, algunas al mismo tiempo, según qué partes se tomen o cómo se preparen. Le recomiedo vivemente que haga una búsqueda exhaustiva en Internet antes de hacer pruebas concretas con sus animales! En cualquier caso, como todo en este sitio, el productor o el dueño de un perro o un gato que desee probar alguna de las plantas aquí descritas lo hará bajo su propia y exclusiva responsabilidad.
Acorus calamus (cálamo aromático). Es una planta acuática perenne originaria del Sudeste Asiático hoy presente también en Europa y Norteamérica. Contiene taninos, asarona, acalamona, acolina, eugenol y pinenos. El polvo de rizomas molidos es al parecer eficaz contra los piojos aviares y contra las moscas domésticas: se puede usar para tratar las boñigas de las vacas y evitar en cierta medida que se críen las larvas de las moscas.
Actaea spicata (cimífuga). Esta planta herbácea se da en regiones montañosas de Europa, del Cáucaso y de Siberia así como en América el Norte. A las lociones y ungüentos se les atribuye efecto contra los ácaros de la sarna. No debe darse de comer a los animales.
Allium sativum (ajo). En algunos lugares se usa contra los piojos. También se recomienda como alimento para mascotas capaz de repeler las garrapatas.
Aloe ferox (áloe feroz, áloe del Cabo). Esta suculenta originaria de África del Sur se encuentra también en Europa Meridional y en toda América. El jugo amargo se puede usar para tratar heridas y repeler moscas. Contiene polifenoles, fitosteroles, indoles, alcaloides, etc.
Amorpha fruticosa (falso índigo del desierto). Es un arbusto leguminoso original de América del Norte, hoy presente también en Europa. El fruto se muele, se extrae seguidamente con acetona y la acetona se elimina por destilación. El remanente de la extracción de 100 gr de frutos se diluye en agua destilada hasta 1 litro. El líquido resultante puede aplicarse a los nódulos de las hipodermas, asegurando que una parte entre por el orificio respiratorio. El remanente de la extracción diluido en petróleo y aplicado al ganado repele al parecer moscas de los cuernos y moscas domésticas durante algunas horas.
Annona squamosa (anón, riñón, anona, chirimoya). Es un árbol perenne original de América tropical, hoy en todo el mundo en los trópicos. Las semillas y los frutos inmaduros, ambos machacados y aplicados a los animales sirven al parecer como curabicheras, piojicidas e insecticidas. Artemisia absinthium (ajenjo). Contiene cineol, tuyona, etc. La infusión acuosa parece ser eficaz contra las pulgas.